“El silencio y la indiferencia”

Los residentes del valle de San Quintín, están inmersos en un silencio e indiferencia ante la serie de problemas que nos agobian, sin que estos resulten únicamente el grave problema de inseguridad y el elevado índice de delitos de alto impacto, ya que estos se vienen a sumar a la larga lista de carencias que enfrentamos en la parte sur del municipio de Ensenada, por el abandono en que nos tienen las autoridades de los tres niveles de gobierno.

Este fenómeno ha provocado que nuestras autoridades  naveguen de a muertito en la aplicación de inversiones para obras de desarrollo social, que ya son una prioridad debido al número de habitantes asentados en el valle de San Quintín, además de que hayan aplicado el sistema de la compra de conciencias de algunos líderes y liderzuelos.

El doble rostro que manejan ante los residentes del valle de San Quintín, los gobernantes estatales y municipales de los últimos 29 años, resulta una vieja práctica que les ha funcionado y llevado a considerar ciudadanos de primera y segunda en nuestra región, desde luego sin el ánimo de ofender a unos y otros, sino de exigir un suelo parejo.

El viejo truco de las manifestaciones, tomas de oficinas, bloqueos de carretera y marchas, representa el sistema que ha llevado a la separación de clases de nuestra zona, incluso a marginar del desarrollo a quienes fueron los pioneros que le dieron vida a un lugar, que únicamente se conocía como “Las Carpas”.

Hasta cuando los ciudadanos de todos los estratos sociales digan ya “basta” a nuestros gobernantes,  y  que se pronuncien por esa compra de conciencia de líderes y liderzuelos, de nuestras propias autoridades. Nuestro querido y ponderado valle de San Quintín, tomara otro rumbo.