“La podredumbre del periodismo impreso”

Por: Rodolfo Guevara Cázarez.

En el análisis de nuestra vida activa dentro del periodismo impreso, nos detenemos un poco a pensar y reflexionar cuando el periodismo impreso entro en una fuerte etapa de descomposición dentro del Estado de Baja California, y otras entidades del país. Cuando también dejaron de interesar a los lectores las columnas políticas, que en su momento fueron el acompañamiento en el degustar de un café en las primeras horas del día.

Ya no existe el interés de los lectores por aquellas columnas de enfoque político y social insertadas en los diarios que le dan cobertura al Estado de Baja California, debido a que se han perdido en parte de los halagos, cebollazos, enaltecimiento de figuras políticas y entrega hacia algunos funcionarios públicos de primer nivel, que le dan protección laboral a sus familias, compadres o amigos.

Cuando nos encontramos ante el umbral de nuestro posible retiro de la vida activa del periodismo escrito, nos recuerdan algunos comentarios de nuevos y viejos amigos, que nos han restregado en nuestra propia cara “la perdida de la esencia del surgimiento del proyecto editorial Volcanes”, aquel que restregaba la llaga de lo que realmente estaba pasando en el valle de San Quintín, aquel que tiene una marca registrada en nuestro entorno.

Esto es precisamente lo que nos ha llevado al análisis y la reflexión de nuestra vida activa dentro del quehacer periodístico que venimos ejerciendo desde hace aproximadamente 22 años en esta zona, más otros tantos en nuestro estado natal de Sinaloa donde laboramos para el Sol de Sinaloa, El Sol del Pacifico, Demócrata Sinaloense y radio Universidad, cuando aún teníamos  esa juventud y empuje, de quien enarbola esta sufrida y noble profesión cual debe ser.

Hoy que nos encontramos en una etapa de lucidez y al margen de andar mendigando un apoyo oficial para nuestra sobrevivencia, consideramos que nuestro ciclo está por concluir en la vida activa del periodismo impreso, sin embargo como todo ser humano, nos detiene esa podredumbre y  falta de profesionalismo, que observamos en algunos colegas, que una día dicen en sus columnas que tal o cual gobernante, funcionario público, político, diputado o regidor, son corruptos, practican el nepotismo y desviaron recursos económicos hacia sus cuentas bancarias personales, para luego matizar la información que los aleje del escarnio público.

En la actualidad los ciudadanos son demasiado analíticos y acuciosos, como para que los comunicadores pretendamos darle atole con el dedo, además de que tienen el elemento de las redes sociales, para desmentirnos cuando pretendemos salvar mediáticamente algún gobernante, diputado, regidor o político.

Aunque no resultemos aves que cruzamos el pantano sin mancharnos el plumaje, nos trazamos una línea editorial que reflejara lo que realmente estaba ocurriendo al interior del valle de San Quintín, aun cuando sabíamos que estábamos afectando fuertes intereses políticos y económicos, lo cual nos llevó a que nos consideraran un medio impreso amarillista.

Nunca nos refugiamos en la unidad del gobierno del estado o delegaciones municipales, para informar a los sanquintinenses del entorno de nuestra zona, ya que resulta obvio que en estas instancias siempre nos informaran que todo marcha demasiado bien en cuanto a proyectos de desarrollo y la función que está realizando el gobernante para el cual estén sirviendo.

Tampoco tuvimos una entrega hacia aquellos politiquillos y dirigentes de agrupaciones civiles, de esta zona, considerados enanos mentales, que únicamente buscan figurar a costa de lo que sea.

También tenemos nuestra conciencia tranquila y satisfacción, para manifestar públicamente que en el 80% de las agrupaciones civiles existente en el valle de San Quintín,  quedo nuestra huella.

El periodismo social está demasiado alejado de las nuevas y viejas generaciones de comunicadores.

Hoy en día existe el intercambio monetario o laboral entre algunos comunicadores.

Solamente basta con revisar el padrón laboral de los gobiernos federal, estatal y municipal, para conocer que algún periodista tiene en la nómina a su esposa, hijo, prima, sobrino o compadre, a cambio de la adulación hacia alguien.

Ante esta situación que prevalece que podríamos aportar en relación al periodismo ético, profesional y respónsable.