La falta de un mayor habito a la lectura y la predominación del lector de mayor sentido amarillista del valle de San Quintín, está provocando que los medios impresos que le dan cobertura informativa a esta zona anden con alarmantes números rojos y que solamente los mantengan en aras de cubrir compromiso de proyectos publicitarios institucionales, donde lo único que interesa es que cumplan la función de volantes.

Resulta demasiado común que los encargados de la circulación de los medios que le dan cobertura informativa al valle de San Quintín, recojan diariamente toneladas de papel en ejemplares que representan la devolución de los puntos de venta, ya que la demanda asciende a 150 o 200 ejemplares en una zona habitacional de aproximadamente 120 mil habitantes, que traducidos en la penetración resulta un porcentaje demasiado pírrico.

A este estado desastroso en que se encuentran los medios de comunicación impresos en el valle de San Quintín, tenemos que aunarle el elemento de las redes sociales y la desmedida afición al periodismo que existe entre los politiquillos, líderes sociales y funcionarios públicos de esta zona, lo cual redunda en que los medios impresos resulten ignorados y desdeñados por la mayoría de la población adicta a la lectura de periódicos.

Existen algunos representantes de medios de comunicación en esta zona, que tienen que acudir ante algún interesado para hacerle notar que publico la nota equis relacionada con su persona, lo cual resulta parte del ocaso en que se encuentran los medios impresos en el valle de San Quintín, además de que algunos presumen de un liderazgo de su medio con solo la venta de 200 ejemplares diarios, que traducidos a la regla de cinco, representan mil lectores.

La regla de cinco aplicada en los medios de comunicación impresos representa, que de cada persona que adquiere un ejemplar al menos cinco personas lo leen.

La máxima venta de ejemplares impresos del valle de San Quintín, la obtuvo Volcanes, sin presunción, y en apego a los hechos, lo cual se tradujo en que sigamos siendo una marca registrada en esta zona, aunque nuestros detractores opinen lo contrario.

Tenemos elementos y una riqueza editorial en la que sustentamos nuestros comentarios y apreciaciones, ya que también rompimos muchos esquemas, como la venta únicamente en tiendas de abarrotes y súper mercados, de periódicos y un poco de más cultura para la compra de publicidad, lo cual hemos dejado para las nuevas generaciones y quienes deseen enfrentar ese reto.

También resultamos el único medio de comunicación impreso del valle de San Quintín, que encabezo el mayor número de periodismo social, atendiendo a familias y personas que resultaron victimas de ese tráfico de influencias, corrupción y abuso de autoridad.