Por: Rodolfo Guevara.

La falta de una cultura social mayormente visionaria, respetuosa y ordenada de los últimos adalides del valle de San Quintín, nos ha llevado a que nos prendamos de cualquier hijo de vecino, que mediáticamente viene sonando en el Estado, como es el caso de Rigoberto Campos, quien resulto el personaje central que dio origen al grupo denominado “Mexicali Resiste”.

A esto precisamente se debe que nuestro querido valle de San Quintín, este convertido en un laboratorio de cultivo de “caldo político”, que lleva al encumbramiento de algunos personajes de peso político en el Estado de Baja California, ya que les resulta demasiado fácil y atractivo activar algunos liderzuelos, con el estandarte  del llevado y traído tema de la explotación de los jornaleros agrícolas y la pobreza extrema en que viven miles de familias, que radican en esta región.

Y esto precisamente ha llevado a que el denominado grupo “Mexicali Resiste” volteara los ojos hacia esta zona sur del municipio de Ensenada, donde del tema del agua pasaron al proyecto de la municipalización del valle de San Quintín, cuando recientemente han desenterrado el proyecto de municipalizar la zona sur del valle de Mexicali.

Para nadie es desconocido en el valle de San Quintín, que el problema de la escasez del agua para uso doméstico y agrícola representa una prioridad resolverlo, además de que es un panorama completamente distinto al que presenta el valle de Mexicali en este sentido.

Desconocemos que en el valle de San Quintín, existen aproximadamente 70 desaladoras entre pequeñas y medianas, además de que la ley precisa que estas deben de dotar de este servicio a las comunidades con la aplicación de un costo por ello, sin embargo andan inmersos, los que se dicen líderes, en cuestiones de debates estériles y desgastante, que únicamente dejan como beneficio el culto a la personalidad y el hambre de poder político y económico.

Este espacio queda abierto para cualquier líder, político o agrupación que se sienta agredida con nuestra muy personal manera de opinar y en apego a nuestros aproximadamente 22 años, de estar difundiendo el acontecer del valle de San Quintín, aunque resulten hirientes y ofensivas hacia nuestra progenitora.