¡Gobierno o sociedad!

*Como padres vigilamos la conducta y el tipo de amistades de nuestros hijos.

El desbordamiento de la inseguridad dentro del ámbito nacional, está llevando a que algunos activistas sociales promuevan debates para encontrar cual fue la causa que llevara a la pérdida del respeto por la vida y dignidad humana aun cuando todos apuntan hacia el narcotráfico, como el fenómeno principal de esta degradación de parte de la sociedad.

Y nuestro Estado de Baja California resulta uno de esos estados donde la inseguridad y delitos de alto impacto han alcanzado una porcentaje que lo ubica en los primeros lugares, sin embargo lo más gravoso apunta hacia una porción del municipio de Ensenada, que está agarrando demasiada notoriedad en el rubro del respeto por la vida y la dignidad humana.

Nuestro querido valle de San Quintín, no ha escapado a este monstruo de mil tentáculos que han traído como consecuencia que se ubique en los primeros lugares del Estado de Baja California en delitos de alto impacto, aunque en los últimos 15 días estos han desaparecido.

Los medios de comunicación electrónicos, impresos y las redes sociales, un día sí, y otro también, atribuyen al narcotráfico el estado de inseguridad que priva en todos los rincones del territorio nacional, sin atreverse a analizar cuanta culpa pudiera existir al interior del entorno familiar.

Es cierto que nuestros gobernantes tienen una gran parte de la culpa del fenómeno de la inseguridad, que ha provocado que los mexicanos aprendamos a convivir con sucesos sangrientos mayormente superiores a lo que están privando en el medio oriente, sin embargo le estamos dejando todo el paquete a nuestras autoridades, sin voltear la mirada hacia lo que está ocurriendo en nuestro entorno familiar.

Y no se trata de justificar los actos de corrupción de los gobernantes, el tráfico de influencias, el amiguismo y compadrazgo entre funcionarios públicos y políticos, la falta de credibilidad hacia los partidos políticos, sino de pretender desviar la mirada hacia el seno familiar, que en ocasiones se hace cómplice de la mala conducta de los hijos por conveniencia.

Uno de los activistas sociales nos preguntaba, estarías dispuesto como padre de familia en denunciar a tu hijo que es sicario. Otro aspecto que nos mencionaba este activista social es que en ocasiones nos conformamos con la comodidad que nos da el dinero de nuestros hijos, sin importarnos la procedencia de este.

También mencionaba que para que el narcotráfico haya alcanzado grandes proporciones es que debe de haber mayores consumidores, que surgen precisamente del entorno familiar cuando no vigilamos el comportamiento y la conducta de nuestros hijos.

Precisaba que en el Estado de Sinaloa, los niños se divierten imitando a los grandes capos, sicarios y secuestradores, que les han dado fama a través de los llamados narco –corridos, sin que los padres o familiares les llamen la atención con este tipo de juegos y música que escuchan.

En todo el ámbito nacional resulta demasiado común escuchar de manera estruendosa música que hace una apología de los grandes narcos, sicarios y secuestradores, tanto en los vehículos como al interior de algunos hogares, lo cual en ocasiones ha llevado a sucesos violentos cuando alguna otra familia o ciudadano, no comulgan con este tipo de música estruendosa.

Consideramos que la responsabilidad para atacar este fenómeno debe ser entre sociedad y gobierno.