Cuando los residentes del valle de San Quintín, consideraban que al parecer ya volvería la tranquilidad y seguridad a nuestra zona, nos sorprende nuevamente la aparición de una persona muerte en un camino vecinal por disparos de arma de fuego.

La zona sur del municipio de Ensenada, está padeciendo actualmente el fenómeno de la violencia, narcotráfico, muerte y falta de seguridad, debido a que resulto víctima del llamado efecto cucaracha, cuando se emprendió un intenso combate a la delincuencia, secuestro y narcotráfico en la ciudad de Tijuana, con la finalidad de restablecer la seguridad en ese lugar.

A esto se debe precisamente la marcha que se está organizando en la ciudad de Ensenada, bajo el lema “yo soy paz” donde destacan precisamente lo que publicáramos hace algunos días en una nota informativa, como es la pérdida de los valores.

En tiempos pasados las casas habitación y negocios únicamente tenían como protección ventanales de cristal sin protecciones y escaseaban los llamados delitos de alto impacto, sin embargo desde hace aproximadamente cinco años, que los tiempos, los homicidios  y la inseguridad cambiaron radicalmente en este valle de San Quintín.

Y conforme avanzan los años, los residentes de esta zona sufren con mayor intensidad los delitos de alto impacto, los efectos del narcomenudeo y la impotencia de que las autoridades de los tres niveles de gobierno, logren implementar acciones con resultados positivos.

Si bien es cierto que se han reforzado los operativos con elementos de los tres niveles de gobierno, también es cierto que los delitos de alto impacto continúan dándose, lo cual debe de obligar a que cambien las estrategias de operatividad que lleven a recobrar la seguridad de los sanquintinenses, y bajen considerablemente los delitos de alto impacto.

La única respuesta que reciben los residentes del valle de San Quintín, resulta la continuidad de los delitos de alto impacto y el ambiguo resultado del combate contra estos delitos, que realizan las corporaciones de los tres niveles de gobierno.

A esto se debe precisamente que las redes sociales haya resultado la mejor arma de los ciudadanos que se sienten impotentes ante la falta de respuesta de nuestros gobernantes, corporaciones policiacas y dependencias encargadas de impartir la justicia.