Por: Rodolfo Guevara Cazarez.

La presunta salida de Emilio Azcárraga Jean del imperio informativo de Televisa, indudablemente que traerá  aparejado la caída  de algunos medios impresos, radiofónicos y televisivos,  estatales y municipales,  que han impuesto este mismo sistema  y  estado plenamente alineados hacia los gobiernos emanados de los partidos tradicionales, que han mantenido el control del país, estados y municipios.

Y como dice un dicho “esto ocurre hasta en las mejores familias”, dicho lo anterior en sentido figurado hacia los medios de comunicación electrónicos e impresos del Estado de Baja California, que desde siempre han estado alineados hacia el mismo partido de este consorcio televisivo, que hoy en día le está costando demasiado cara el cobro de la factura debido a la debacle económica en que se encuentra.

El poderoso imperio televisivo, que manipulaba la mente de millones de mexicanos, principalmente en su inducción hacia la elección presidencial de los candidatos emanados del Partido Revolucionario Institucional, ya está resintiendo el efecto de las redes sociales, portales informativo y televisivos independientes, debido a que han desnudado la manipulación de la información que había venido haciendo por muchos años.

Ante este fenómeno no pueden escapar los medios electrónicos e impresos del Estado de Baja California, que han venido siguiendo el mismo patrón del otrora imperio televisivo de la familia Azcarraga, citando el del dirigente estatal de la CTM, quien puso en evidencia al Presidente Municipal de Ensenada, Marco Antonio Novelo Osuna, luego de que descubrieron que la había asignado escoltas al cachorro de este, que resulta parte de los regidores del municipio de Rosarito.

Sin embargo existen otros ejemplos de quienes se consideran de la elite del periodismo escrito y hablado, que han puesto la pluma y sus programas informativos al servicio de funcionarios públicos, políticos, diputados, gobernantes y senadores, con la paga de algún empleo para la esposa, hermano, sobrino, compadre o amigo, así como de apoyos económicos.

Hace algunos meses publicamos esta columna:

ACÁ SAN QUINTÍN

“El periodismo y las redes sociales”

Por: Rodolfo Guevara Cázarez.

La revolución informativa que han provocado las redes sociales y la corrupción que permeo al interior del periodismo impreso y hablado, sin lugar a dudas que han llevado al ocaso de lo que represento la “digna y sufrida profesión del periodismo”, que tenía el pleno reconocimiento de la sociedad y de los gobernantes, aun cuando existía la llamada “dictadura perfecta del PRI.

Cuantos de nuestros colegas que se nos han adelantado en el camino, estarán retorciéndose en su tumba de vergüenza por esa pérdida de ética y profesionalismo, de las viejas y nuevas generaciones, que se han convertido en aduladores de políticos, diputados, gobernantes, funcionarios públicos, dirigentes de partidos políticos y de mafias de la burocracia.

Hoy en día solo basta leer el contenido informativo de los medios impresos y escuchar y observar los medios electrónicos, cuando se refieren a lo mencionado líneas arriba, para captar que nos pretenden vender una buena imagen de tal o cual personaje, aunque en días anteriores hayan publicado que estuvieron inmersos en acusaciones de corrupción y otra serie de delitos.

Lamentablemente este tipo de periodismo de los tiempos actuales, le ha generado a las redes sociales una mayor credibilidad y demanda ante los millones de lectores del periodismo impreso y hablado, sin que estos últimos pretendan cambiar el padrón de conducta y comportamiento en el quehacer periodístico, lo cual los ha llevado al fracaso económico de sus empresas editoriales y electrónicas.

Los mayormente afectados han resultado aquellos medios impresos pequeños, que de una día para otro cambiaron el padrón de conducta en aras de dejar la dependencia oficial para su subsistencia, aquellos que entraron en controversia con alguno de los gobernantes, diputados y políticos, que resultaban sus patrocinadores.

Y lo más lamentable y triste resulta que algunos de estos comunicadores han sucumbido ante una dadiva oficial, que es humillante e insultante hacia su persona, ya que esto representa una pérdida de la dignidad de cualquier ser humano que se precio de haber llevado con ética y profesionalismo, esta llamada “noble y sufrida profesión”

Tan deteriorada esta la imagen de algunos medios impresos, que han llegado al sistema de modificar sus precios por ejemplar al grado de venderlo muy por debajo de sus costos de producción u obsequiarlo como si fuera un vil volante publicitario.