Camalú

La señora Marisela Armenta, delegada municipal de Camalú, navega contra viento y marea en ocasiones, y otra en aguas tranquilas al frente de representante del alcalde en esta demarcación, sin embargo llama la atención que un día sí, y otro día después sus detractores la critiquen y la aplaudan, lo cual ha despertado una serie de dudas entre unos y otros de los que se consideran líderes sociales camalucenses.

Cuatro o cinco de estos líderes siempre la han considerado una persona que primeramente busca el beneficio de sus familiares, ya sea en la entrega de despensas, material de construcción o de apoyos de material educativo, sin embargo otros la han defendido diciendo que estos también tienen derechos como cualquier otro ciudadano.

Entendemos y reconocemos que en política se dan hechos y cosas demasiado maquiavélicas, lo cual pudiera resultar un punto de encuentro entre que un día la critican, y otro la halaban y justifican en sus acciones, entonces como dijera mi compadre, para que tanto brinco estando el suelo tan parejo, total las negociaciones se dan hasta en las mejores familias, como los partido del publicitado Frente Ciudadano por México.

Algunos de estos líderes dicen, mencionan, aseguran y gritan a los cuatro vientos que hay que ser cochi, pero no trompudo, lo cual equivale a que todo lo que se ventila hacia la personalidad de Marisela Armenta, resulta pretender ser el hombre detrás del poder.

Vicente Guerrero

La delegación Vicente Guerrero recibió toda la artillería de la Dirección de Seguridad Pública Municipal, mediante acciones de acercamiento con la ciudadanía y las juventudes, apoyados por las fuerzas armadas y otras corporaciones policiacas, lo cual lo tomaron de buena manera los residentes de esta demarcación.

Sin embargo, como todo ciudadano analítico, consideraron que estas acciones deberían haber tenido mayor prioridad en colonias como San Juan Cópala, Lomas de San Ramón y ampliación Triqui, ya que resultan asentamientos urbanos que tienen prácticamente vetados los agentes municipales, debido al riesgo que representa el enfrentarse a los jóvenes atrapados por la drogadicción, vandalismo, alcoholismo, delincuencia y las llamadas autoridades tradicionales.

El propio delegado municipal Arnulfo Narváez, como que se hace el desentendido en la atención a estos asentamientos urbanos, considerando que esto le puede echar a perder la campaña mediática que tiene en marcha, para lograr sepultar de manera definitiva las grillas del inicio y el tiempo que lleva transcurrido en su calidad de delegado de la colonia Vicente Guerrero.

Aunque ya le bajo dos rayitas a su perfil de SÚPER DELEGADO, aprovecha cualquier escenario para hacerle sentir a sus homólogos de otras demarcación que aun sigue siendo el hombre fuerte de Novelo Osuna.

San Quintín

El profesor Macario Díaz Rodríguez, presidente del subcomité municipal del PRI en la delegación de San Quintín, ya tiene un enemigo político en la personalidad de ex – funcionario municipal Jorge Betancourt Duran, quien considera que ya cumplió su ciclo y violento los reglamentos al frente de la representatividad de los tricolores de esta demarcación.

Sin embargo el Profesor Macario, está demasiado encariñado con la dirigencia del subcomité de los tricolores de San Cuilmas, lo cual por añadidura provoco que estuviera al frente del módulo de atención ciudadana del Diputado local Alejandro Arregui Ibarra, donde por cierto al menos han estado entregando paquetes de gallinas del programa de la SAGARPA “el campo en tus manos”.

Quizás este monopolio priista que maneja el todavía dirigente del subcomité del PRI de la delegación de San Quintín, resulte la manzana de la discordia entre Betancourt Duran y Díaz Rodríguez, máxime ahora que se acerca tiempos electorales debido a que habrá elecciones para la Presidencia de la Republica, y sin lugar a dudas que estos resultan buenos escenarios para el enaltecimiento político y social.

Betancourt Díaz resulta uno de esos jóvenes que tiene hambre de poder político y social, lo cual por añadidura arroja posiciones político electorales y de la función pública, cuando las acciones resulten maquiavélicamente bien ejecutadas