Por: Rodolfo Guevara

La noble y sufrida profesión del periodismo impreso y hablado, que alcanzo el reconocimiento como el cuarto poder debido a la ética profesional y responsable en que la ejercían los comunicadores, de hace varios años, está siendo equiparada al circo, maroma y teatro debido a que se han confabulado en los montajes de los gobernantes, candidatos, políticos y funcionarios públicos, que tienen un proyecto electoral a corto plazo.

Las practicas de incesantes comentarios, notas informativas habladas y escritas, las gráficas más sensibles, humanitarias y altruistas, resultan demasiado trilladas y de poca credibilidad cuando se pretende encumbrar algún candidato, político, gobernante o funcionario público mediante una acción mediática que lo lleve a conseguir algún proyecto político a corto, mediano y largo plazo.

Los procesos electorales, épocas navideñas, día de reyes, madruguetes en decisiones de los Congresos del Estado, y el estandarte de pobreza extrema son los escenarios más adecuados para pretender enaltecer la figura de alguna de las especies arriba mencionadas, además de los montajes al estilo del teatro entre representantes de los medios de comunicación, y del elegido para su proyección.

Ejemplos existen por montones a lo largo y ancho de nuestra República Mexicana, de lo cual no escapa el Estado de Baja California, donde el propietario de un diario esta precisamente fundamentada su posición social y política en el culto a su personalidad que le dan diariamente en dos y hasta cuatro páginas, aunque en las redes sociales le mencionen hasta su progenitora del hartazgo que sienten por este tipo de acciones algunos núcleos ciudadanos, políticos y sociales.

A esto debemos de aunarle los políticos, ex – candidatos y diputados metidos a periodistas con columnas de opinión y crítica, que las utilizan para blindarse de la falta de respuesta a sus representados y lograr mantenerse en el pandero de la política, con la finalidad de escalar mejores posiciones y afianzarse en la ubre de los recursos económicos públicos.

En la actualidad las giras de trabajo de los gobernantes, diputados y funcionarios públicos de primer nivel resultan un verdadero circo, maroma y teatro, ya que se tienen que hacer montajes para la toma de la mejor gráfica cuando entregan alguna obra de beneficio social y apoyo económico, escogiendo a la persona más desvalida en su afán de enviar el mensaje de que estan preocupados y cumpliendo con ellos, aunque finalmente esto resulte más falso que una moneda de un peso.

Hasta cuando los comunicadores retomaremos la dignidad, ética, profesionalismo y sentido de responsabilidad de antaño.