Camalú.

La delegación municipal de Camalú, se ha mantenido por muchos años en el mismo rezago, sin observarse que esta tenga un importante crecimiento comercial o industrial, pues se considera una zona agrícola únicamente.

La presencia de grandes comercios como los que están ubicados en Vicente Guerrero y Lázaro Cárdenas,  es nula y causa un enojo entre los residentes de la delegación de Camalu, la cual también requiere de la presencia de esos establecimientos.

Se considera que esta delegación es importante para el valle de San Quintín, pero no tiene el mismo interés que otras comunidades, ya que los funcionarios solamente se acuerdan de ella cuando existen algún tipo de comicios.

Delegados van y delegados vienen y ninguno se enfoca a darle un cambio importante a este lugar, pues solo se limitan a firmar documentos y calentar la silla, para esperar ese cheque catorcenal muy codiciado por muchos.

Deben de buscar la modernidad a un pueblo que se mantiene estancado por más de 20 años, en donde todo sigue siendo igual, no a cambiado en nada, solamente se sigue agrandando de colonias marginadas.

Buscar centros de entretenimiento, lugares de recreación para los jóvenes, ya que muchos tienen que cambiar de residencia a otra delegación y poder satisfacer sus necesidades laborales, o de la misma escuela.

Si en verdad existe gente preocupada por la delegación de Camalu, inicien con un plan de cambio y preséntenlo a las autoridades correspondientes y no solamente se quejen, si sube la luz o la gasolina.

VICENTE GUERRERO

Existe un dicho muy popular que dice “la mentira dura mientras la verdad llega”, y lo anterior viene a colación por la fuerte diluida de imagen de los lideres aliancistas, que se pavoneaban dando declaraciones a diestra y siniestra para medios de comunicación internacionales y nacionales en el 2015, cuando pretendieron tomar como rehén al valle de San Quintín con el ofrecimiento de un salario de 300 pesos, para los jornaleros agrícolas.

Hoy en día los jornaleros agrícolas están plenamente convencidos de que fueron engañados y utilizados por los lideres aliancistas, ya que nunca lograron el objetivo que se propusieron y resultaron atraídos fuertemente por el ofrecimiento de un fideicomiso de tres millones de pesos, que únicamente existió en el vaivén de las negociaciones y ofrecimientos.

Ante la cercanía de un proceso electoral para la sucesión presidencial. No se descarta que nuevamente pretendan emprender algunas acciones de movimientos, plantones, tomas de oficinas y exigencias de cumplimiento de los ofrecimientos, que no han reclamado desde hace un buen tiempo.

El hacha de guerra la tienen enterrada los devaluados y exhibidos líderes aliancistas, además de que se dividieron y destruyeron entre ellos mismos por las ambiciones político y sociales, de cada uno de estos.

Desde luego que no faltara algún fanático de estos que salga en su defensa y pretenda erigirlos como los adalides de los jornaleros agrícolas del valle de San Quintín.

Lo mejor sería que agarren el bote de tomate y se vayan al campo estos líderes aliancistas.

San Quintín.

Los principales atractivos turísticos en el valle de San Quintín, genera el interés por los visitantes foráneos en acudir a estas zonas y disfrutar de sus bellos paisajes, así como sus playas, lo cual hace único a esta zona.

Pero desgraciadamente el interés por obtener unos cuantos pesos a las costillas de los demás, está afectando seriamente al turismo local, quienes ya no pueden visitarlos sin tener que soltar algunos pesos.

Lo anterior viene a colación, luego de que un supuesto guardia de seguridad se mantuviera a la expectativa de todos los vehículos que llegaran al Molino Viejo, para cobrarles la cantidad de 30 pesos, por el estacionamiento.

Ahora hay que pagar para poder estacionarse y visitar El Molino, solo porque alguien privatizo el Molino Viejo, considerándolo como una mina de oro, de la cual aparentemente es el dueño.

Es bien sabido que el Molino Viejo es un atractivo turístico, que se ubica en una zona federal, en donde el gobierno del estado y federal,  ha invertido recursos importantes para su mejoramiento y atención al turismo.

Por lo tanto existe el rechazo total del por qué el propietario del restaurant, se hace llamar el dueño de la zona, e impide a los visitantes ingresar a la zona si no pagan los 30 pesos de estacionamiento.

Esperemos que realmente las autoridades de los tres órdenes de gobierno intervengan en esta situación, o informen realmente que es lo que sucede, si es una zona pública o ya se privatizó el Molino Viejo.