El otrora municipio de la seguridad y tranquilidad que resultaba Ensenada, está formando parte de la historia y las anécdotas de los abuelos, debido a que diariamente se registran hechos violentos considerados por la Procuraduría General de Justicia del Estado, PGJE, como de alto impacto y producto del narcotráfico, sin que puedan encontrar la punta de la madeja que los lleve a recobrar la seguridad y tranquilidad de la ciudadanía.

Lo ocurrido en los últimos cuatro días son aspectos que ya se venían dando con pequeños respiros para los residentes de esta comunidad, que llevo a solicitar la presencia de elementos del Ejército del 67 Batallón de Infantería de San Quintín, con la finalidad de tener una mayor protección en materia de seguridad para sus familias.

Aunque ya se han gastado toneladas de papel y una considerable cantidad de tinta, para dar cuenta del elevado índice de delitos de alto impacto y la galopante inseguridad que cada día crece en el municipio más extenso de la República Mexicana, las autoridades de los tres niveles de gobierno, no logran establecer una estrategia y acción que atienda y resuelva este rubro.

Resulta urgente que las autoridades federales, estatales y municipales emprendan acciones que logren estabilizar la seguridad, protección y tranquilidad de las familias residentes del municipio de Ensenada, incluyendo el valle de San Quintín que forma parte de la geografía de este, ya que los recursos materiales y humanos de elementos, unidades motrices y armamento resultan insuficientes para contener la ola de violencia y delincuencia que se ha desatado.

No bastan las reuniones de coordinación, los anuncios de aplicación de mayores recursos económicos al aspecto de seguridad pública, la entrega de reconocimientos alguna corporación policiaca, sino hechos y acciones que lleven al rescate de la seguridad ciudadana del municipio de Ensenada, que está viviendo una situación similar al Medio Oriente.

De lo contrario no estaría remoto el día en que surjan los auto defensas, como en algunos estados del Sureste de la República Mexicana, que aplicaron este tipo de acciones en aras de recobrar la seguridad y tranquilidad de las familias.