El gran problema de Baja California.

Francisco Vega es el peor gobernador que ha tenido esta entidad en su historia. Para muestra, bastan los lamentables fallos que ha tenido la administración que encabeza en los temas más importantes para la sociedad. Como el que se refiere a los más de 1,400 millones de millones de pesos que desvió este gobierno en el año 2016 de acuerdo a la Auditoría Superior de la Federación.

Hecho que ha sido divulgado por diversas fuentes noticiosas como Monitor Económico, ZETA y otras tantas de presencia regional y nacional. Acerca del cual, el gobernador primero dijo no estar enterado, posteriormente lo negó para después aceptar que la información era cierta diciendo que: “algunos de los conceptos pudiera ser que estén orientados a más actividades de las que se tenían primariamente consideradas”.

En otras palabras, tenemos un mandatario que no lleva las cuentas de su gobierno y que gusta enredarse en sus propias contradicciones.

Él mismo es incapaz de dar una respuesta clara que nos indique cuales fueron esas otras actividades en las que se gastó ese dinero. Pero una cosa es segura: esos recursos no se gastaron en seguridad pública, salud, educación, infraestructura ni en nada para lo que originalmente fueron destinados.

Desconozco si para Vega hay asuntos más importantes que ameriten semejante desvío pero es claro que para los bajacalifornianos estos son los más preocupantes y esperan que sean responsablemente atendidos.

Pero esto, no es lo único que refleja el nocivo desempeño que ha tenido esta gestión. Las mentiras y fantasías que le quieren hacer creer a los ciudadanos, en las que se dice que en Baja California todo va bien, no soportan el peso de la verdad de los hechos.

Y por mencionar algunos, recordemos que durante esta gestión nos hemos convertido en la entidad más violenta del país con más de 251 homicidios en lo que va del año. Que de acuerdo al IMCO, en materia de corrupción ocupamos el lugar número 19 de 32 estados.

Que está administración ha logrado captar un 25% menos inversión extranjera que su predecesora en el mismo periodo. Que en el 2012 teníamos el lugar número 17 en competitividad económica a nivel nacional y hoy somos el 25.

En este aspecto superamos únicamente a estados con las condiciones socioeconómicas como Chiapas, Oaxaca y Guerrero. Que en este estado, según el Centro de Estudios Económicos de Baja California, el 63% de los empleos registrados en el IMSS tienen una remuneración que está entre 1 y 3 salarios mínimos. De lo que lamentablemente se destaca que nunca habíamos tenido salarios tan bajos en la entidad.

Por todo lo anterior, los niveles de desaprobación de este desgobierno alcanzan el 70%. Nivel de inconformidad que está por encima del promedio en comparación con sus homólogos de los demás estados.

Siete de cada diez ciudadanos están inconformes con la manera tan incompetente y dudosa en la que ha ejercido el poder que le fue confiado. Y al fin tienen claro que la inseguridad en la que vivimos, las malas condiciones en las que están las escuelas y hospitales, la falta de empleos con remuneraciones dignas y la corrupción que ensombrece nuestras instituciones no son cuestiones provocadas por partidos políticos opositores al gobierno, ni por grupos de manifestantes o periodistas que informan las irregularidades del quehacer gubernamental.

El gran problema de Baja California se llama: Francisco Vega de Lamadrid. Un gobernador que primero no sabe, al rato dice que no, luego que sí, se lava las manos y después como el mismo afirma, “duerme tranquilo”.