Una pregunta se cierne entre los adversarios a Andrés Manuel López Obrador, es sobre su vulnerabilidad o invulnerabilidad: ¿Existe alguna forma de atacar exitosamente a López Obrador? La respuesta parece ser un contradictorio  “SI pero NO”.

Hasta el momento no ha sido encontrada la kryptonita que inhiba sus poderes sobre el pueblo elector, ni por los gobiernos que lo han puesto en su mira, ni por sus enemigos declarados, ni por los grandes medios de comunicación que lo ven como una veta de oro, ni por los partidos que se han humillado ante él, ni por las alianzas anti obradoristas, y por el contrario, el tiempo transcurre y el macuspano sale diariamente con sus retos, con sus advertencias y ahora hasta incluso con sus mofas y nada, absolutamente nada lo contiene. Hasta hora es inmune a las tibias criticas de sus mil adversarios y de las desbocadas estupideces de Vicente Fox, su mas “distinguido” critico.

Esto es sorprendente en especial en México, un país donde todos los políticos tienen calaveras en el closet o incluso cementerios, donde todos son vulnerables por su pasado remoto o reciente, donde todos tienen dinosauricas colas para ser pisadas, y sin embargo ninguna debilidad, ningún cadáver, ninguna cola parece tener Andrés Manuel López Obrador. Entonces ¿Es cierto que López Obrador es inatacable? ¿Carece de tendón de Aquiles?.

La respuesta está a la vista, nada de lo que en su contra se intenta rinde frutos, ante cada critica se crece, y las criticas son en esencia la misma: ¿De qué vive López Obrador? ¿De qué viven sus hijos? ¿Cuáles son los bienes de su actual esposa y con qué dinero se adquirieron? Criticas que son irrelevantes y que no son arropadas claramente por ningún partido o adversario, porque sería como darse un balazo en el pie, pues todos los partidos adversarios tienen candidatos o ilustres militantes enriquecidos como faraones apropiándose del Erario o de sus influencias. Así que se aguantan, porque nadie quiere exponer su riqueza personal o familiar ante los exiguos bienes de López Obrador, que solo son algún departamento, alguna casa clase mediera, una hacienda imaginaria, y un salario moderado que le proporciona su partido.

En eso radica su fortaleza, en la debilidad y corrupción de sus adversarios, porque de que existen motivos para criticarlo, claro que existen, pero esos mismos motivos para criticarlo a él forman parte del sistema corrupto de México, son motivos de critica para todos.

¿Que no son claras sus declaraciones de impuestos?, pues todas las declaraciones de impuestos de todos los políticos mexicanos son opacas o de plano falsas o inexistentes.

¿Qué López Obrador es un anti demócrata? Claro que es un anti demócrata, que juega con dados marcados contra los militantes de MORENA, que quieren ser candidatos utilizando encuestas de farsa, con tómbola, y bajo amenaza de caer de su gracia en caso de replicar, claro que es un anti demócrata como lo son todos los partidos políticos. En México la Democracia es un cuento para idiotas o para ingenuos, en realidad a nadie le importa un cacahuate esta señora ateniense.

¿Qué AMLO es un gran déspota? Pues si lo es, en las asambleas de su partido cualquier cosa que proponga es aprobada por una unanimidad que envidiaría Fidel Castro o Nicolás Maduro, pero nada de malo tiene el despotismo en México, pues el despotismo es la moneda de uso corriente en todos los partidos políticos y el sueño de todo político mexicano, por eso tampoco se le puede criticar, porque sería como criticarse a si mismo.

¿Qué su única lectura es la Santa Biblia (Lectura que aplaudo)? Pues sí, al menos tiene un gran libro en la cabeza, o dos, seguro también lee El Nuevo Testamento. Pero eso no es criticable en la clase política mexicana donde ninguno lee ni las señales de tránsito. ¿Quién puede criticar a otro por la ausencia de libros en la testa sin exhibirse a si mismo? En esto nadie lo puede criticar, pues dudo que alguno de sus contendientes haya leído nada además de sus cuentas bancarias y el libro “Vaquero”.

¿Qué está rodeado por una corte de borregos y de lobos? Pues claro que así es, y no puede ser de otra forma, en la cadena alimenticia de las militancias de los partidos es lo único que existe, el depredador y su víctima. Nadie puede criticar a AMLO por estar en la cima de esa cadena alimenticia, pues es la misma que existe en todos los partidos y en todo tipo de depredadoras “organizaciones de la sociedad civil”.

¿Que sus colaboradores provienen del viejo PRI? Pues menos criticable aún, pues todos los partidos actualmente son emulos de lo peor del PRI, pues es el origen cultural y moral de todos ellos. El PRI es el gran triunfador cultural de la política mexicana, pues todas sus malas mañas ahora son las malas mañas de todos los partidos, sin excluir a ninguno.

En suma, claro que López Obrador es criticable por donde quiera que se le vea, es anti demócrata, déspota y de pocas luces, exactamente igual que sus adversarios, por mucho que presuman estudios fuera de México o en la universidad privada sostenida con los fondos públicos de Conacyt. Ninguno ha leído siquiera tres libros que no fueran obligatorios para su grado académico, y además el político mexicano milagrosamente escribe mas libros de los que ha leído.

Andrés Manuel López Obrador tiene sus muchos tendones de Aquiles, pero son los mismos que tienen sus adversarios, y por esto no pueden criticarlo, pues todos cojean del mismo pie.

Entonces si es igual a los demás ¿Por qué no está tan desprestigiado como sus adversarios? Eso tiene explicación, y se debe a las virtudes de López Obrador, que en contraste con los defectos, ningún otro político en México tiene, y puedo enumerar tres: Su perseverancia, pues al ser sus opositores candidatos productos del dedazo, es decir son candidatos artificiales, no son verdaderos políticos, a lo sumo hampones vulgares, así como llegan así se van; Segundo su Valentía para soportar la adversidad sin variar un ápice su discurso, ni rendirse ante nada, ni cambiar sus creencias aún ante sus compañeros de partido y, tres, su honestidad del tipo que es aprobada por los mexicanos, con la que nos identificamos: Un patrimonio moderado: una casa o dos, proveer para sus hijos, para su esposa y un ingreso modesto, que no le permite ni lujos, ni vuelos al campo de golf en helicóptero, ni socios multimillonarios, sin nada que se parezca a la abundancia y al “éxito” de la clase política y de la alta burocrática mexicana.

Por esto sus adversarios no pueden con él, tendrían que ser distintos, estar hechos de otra pasta, tener el valor que no tienen, ser lo que no son ni pueden ser, y eso es imposible.

 

Por Antonio Limón López