Nuestro querido y bien ponderado valle de San Quintín, está confinado a vivir en un estado de subdesarrollo de por vida ante la indiferencia ciudadana, y el yugo del poder económico que los mantiene sometidos a su libre albedrio. Y es que no podemos entender de otra forma el silencio de las agrupaciones existentes en torno a las migajas que le envían a esta zona en materia de desarrollo social, seguridad pública, salud, agua potable, educación etc.

De poco o nada han servido la presencia de invitados especiales en las reuniones de las agrupaciones ciudadanas existentes, ya que únicamente se conforman en atender el rubro de “pasarela” de políticos y funcionarios públicos,  que únicamente han tomado como vitrina de exhibición tanto al grupo Madrugadores como al Bahía de San Quintín, que pudieran considerarse como los más influyentes en esta zona.

El grueso de la población mestiza del valle de San Quintín cuestiona, reclama y exige, una explicación de ese triángulo amoroso entre gobernantes, diputados, funcionarios públicos y de la clase indígena, que ha llevado a que marginen del desarrollo algunos núcleos poblacionales donde están asentadas familias nativas, como es el caso de la colonia Lázaro Cárdenas, que tiene más de un centenar de años de su fundación.

Y no se trata de que la clase mestiza está en contra de la clase indígena, sino de la exigencia de que todos somos ciudadanos mexicanos con los mismos derechos, sin embargo ha faltado ese elemento de huevo de gallina, para hacer entender a nuestros gobernantes, diputados, funcionarios públicos, que también la clase mestiza tiene los mismos derechos.

De qué manera podemos entender que nuestro actual Presidente Municipal, Marco Antonio Novelo Osuna, ya se reunió con una parte de los lideres aliancistas, mientras que en las otras agrupaciones sociales existentes, las rehúye y se hace el importante, lo cual refleja y fundamenta que nuestros gobernantes le apuestan más a las clases indígenas, sin que lo anterior suene xenofóbico, sino un reclamo de que el suelo resulte parejo.

Mucho se ha hablado de este tema al interior de las agrupaciones existentes en el valle de San Quintín, sin embargo esto no ha pasado de efímeros comentarios y posicionamientos tibios y sin eco ante las instancias correspondientes.

Las posturas emblemáticas falsas ante las clases indígenas de los gobernantes, ya ni los niños de preescolar lo creen.

Estas posturas las asumen para llevar la fiesta en paz con los líderes agrupaciones indígenas algo bélicas, que pudieran fabricarle un plantón y manifestación de desacuerdo hacia su política de Gobierno.

En fin, cada quien con su cada cual, y viva el valle de San Quintín.