Por: Rodolfo Guevara

La noble y sufrida profesión del periodismo impreso y hablado, que alcanzo el reconocimiento como el cuarto poder debido a la ética profesional y responsable en que la ejercían los comunicadores, de hace varios años, está siendo equiparada al circo, maroma y teatro debido a que se han confabulado en los montajes de los gobernantes, candidatos, políticos y funcionarios públicos, que tienen un proyecto electoral a corto plazo.

Las practicas de incesantes comentarios, notas informativas habladas y escritas, las gráficas más sensibles, humanitarias y altruistas, resultan demasiado trilladas y de poca credibilidad cuando se pretende encumbrar algún candidato, político, gobernante o funcionario público mediante una acción mediática que lo lleve a conseguir algún proyecto político a corto, mediano y largo plazo.

Los procesos electorales, épocas navideñas, día de reyes, madruguetes en decisiones de los Congresos del Estado, y el estandarte de pobreza extrema son los escenarios más adecuados para pretender enaltecer la figura de alguna de las especies arriba mencionadas, además de los montajes al estilo del teatro entre representantes de los medios de comunicaron y del elegido para su proyección.

Ejemplos existen por montones a lo largo y ancho de nuestra República Mexicana, de lo cual no escapa el Estado de Baja California, donde ya algunos columnistas de corte político empiezan a “CHAYOTEAR” a quienes tienen un proyecto político a corto plazo (2019).

Los cultos a la personalidad con miras a las candidaturas para las presidencias municipales y diputaciones locales, así como las posibles reelecciones iniciaron con el muestreo de algunos personajes, aunque en las redes sociales le mencionen hasta su progenitora debido hartazgo que sienten hacia estas especies algunos núcleos ciudadanos, políticos y sociales.

A esto debemos de aunarle los políticos, ex – candidatos y diputados metidos a periodistas con columnas de opinión y crítica, que las utilizan para blindarse de la falta de respuesta a sus representados y lograr mantenerse en el pandero de la política, con la finalidad de escalar mejores posiciones y afianzarse de la ubre de los recursos económicos públicos.

Hasta cuando los comunicadores retomaremos la dignidad, ética, profesionalismo y sentido de responsabilidad de antaño.

Que no fue determinante el pasado proceso electoral para entender lo difícil que en la actualidad resulta revivir cartuchos quemados, políticos y funcionarios corruptos, como para continuar poniendo en riesgo la ética, responsabilidad y credibilidad de los comunicadores.