*No hay peor ciego que el que no quiere ver.

Por: Rodolfo Guevara Cázarez.

El día de ayer cuando analizábamos los valores  políticos, sociales, económicos y del entorno del valle de San Quintín, nos sorprendió una lamentable apreciación al buscar como aguja en un pajar que podemos ofrecer los residentes de este terruño para el próximo proceso electoral del 2019, con la finalidad de tener voz y voto tanto en el Congreso del Estado como en los cabildos y dentro de la función pública.

Y repasamos nombres de quienes ayer, hoy y siempre, nos han representado en política y dentro de la función pública, así como de empresarios y agricultores que pudieran tener los tamaños, para ilusionarnos con tener un candidato a la presidencia municipal, diputación local y de pérdida en una regiduría, sin embargo nos duele decirlo que no existe capital político y social.

Desde luego que no faltara alguien que rememore el nombre del empresario agrícola Antonio Rodríguez Hernández, quien ocupo una diputación local del XV Distrito, y una secretaria de Estado, sin embargo esto resulta precisamente los efectos del pasado y los fracasos del ayer, ya que no nos atrajo absolutamente nada en materia de desarrollo y la cristalización del consabido proyecto de municipalización.

Hoy en la actualidad estamos completamente desaparecidos los residentes del valle de San Quintín, entrampada en mesas de trabajo, reuniones de análisis de los avances, etc, etc, lo cual equivale a darnos atole con el dedo, para mantenernos en una especie de “ya merito”, declarándose todos los actores municipalistas y feroces defensores de que alcancemos la independencia en nuestro desarrollo y futuro.

A esto debemos añadirle declaraciones en los medios de comunicación electrónicos e impresos, de todos los actores políticos y sociales interesados en el proyecto de municipalización del valle de San Quintín, que francamente rayan en lo ridículo y lo demagógico, para quienes residimos en esta zona sur del municipio de Ensenada.

Sin embargo no toda la culpa es de quienes tuvieron la oportunidad política y social de ayudarnos a nuestro desarrollo e independencia, sino de esa falta de empuje y exigencia continua ciudadana, de la cual adolecemos y mantenemos atrapada en el clamor, de que únicamente a las clases indígenas les proporcionan desarrollo y solvencia económica mediante los famosos proyectos para que emprendan una actividad comercial, que finalmente van a fondo perdido.

Hasta que exista una exigencia ciudadana de todas las clases social fuerte y que entiendan que el llamado Comité de Municipalización de San Quintín, ya cumplió su ciclo y deben darle paso a otra organización social, que realmente tenga la capacidad y liderazgo que se requieren para lograr este proyecto, nos estaremos acercando a este ansiado sueño.